Los sentimientos no se borran,
no se olvidan, ni se deja de sentir,
solo se puede evitar
y evitar es ocultar,
ocultar es un arte inútil para un villano,
para un soñador bastardo y sin sentido,
para alguien que perdió y lo acepto.
Para un estoico del inequivoco,
para un valiente cobarde,
para un seguidor del platónico amor irrevertible,
un tonto que camina sin sentido
y sin sentido, en el zigzag del paraiso perdido,
perdido y avanzando a paso firme,
alcanzando sueños que no son suyos,
llenando la vida con la esperanza vacía
esperando llegar al final
contigo o sin ti, final al fin y al cabo,
el final de un porvenir que va llegando.
No pienses lo que no pense al escribir esto
la hoja esta llena, pero el camino seguirá vacio...
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La palabra es una vieja arrugada, una anciana ninfómana que hace de los hombres títeres libidinosos. No necesita de una cama para saltar sobre el alma desnuda de cada hombre, una hoja en blanco es suficiente. Esta prostituta ancestral está hoy quieta, sonríe tiernamente desde su dolorosa pureza y reparte sus últimas caricias pero pensando en el siguiente.
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